Esta semana santa de reflexión me la tomé muy en serio, así
que como muchos, nos fuimos de un retiro "espiritual", por así decirlo,
¿Y qué mejor que estar en contacto con la naturaleza? Alisté mi vestido de baño, bronceador y demás y me fui a las ENCANTADORAS Islas del Rosario.
Pude disfrutar ampliamente de las maravillas con que Dios bendijo a la Costa Caribe Colombiana. Coralinas y el esmerilado mar me cautivaron todo el tiempo, y qué decir sobre sus particulares y exóticos platos, tan afrodisiacos y tipicos de la región. Un paraíso terrenal y libre, porque en toda su magia, se encuentra la paz y la libertad que te hace sentir cada vez que el viento golpea tu cuerpo.
Pude disfrutar ampliamente de las maravillas con que Dios bendijo a la Costa Caribe Colombiana. Coralinas y el esmerilado mar me cautivaron todo el tiempo, y qué decir sobre sus particulares y exóticos platos, tan afrodisiacos y tipicos de la región. Un paraíso terrenal y libre, porque en toda su magia, se encuentra la paz y la libertad que te hace sentir cada vez que el viento golpea tu cuerpo.
La inmensidad del mar, abrumadora y pacífica, un paseo que quisieras tener eternamente.
No podría recomendar más otro sitio como este, no dudaras en querer regresar...
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